domingo, 30 de julio de 2017

Alves siempre está

En la Supercopa francesa flotaban dos nombres. El de Mbappé, que puede salir del Mónaco, y el de Neymar, al que espera el PSG. Al final, entre ambas interrogantes, fue el partido de alguien que es una certeza. Dani Alves, un competidor incansable, cambia de colores y parece que todo sigue igual. Nuevo en París, pero familiar para el fútbol. Para el Mónaco, a estas horas, más familiar que nunca. Alves, en una extraordinaria eliminatoria, descarriló a los monegascos de la Champions y en Tánger volvió a ser esa misma piedra. Gol, asistencia y remontada (1-2). Desde ese mismo extremo derecho que conoció con Allegri y por el también decidió apostar Emery.

miércoles, 12 de abril de 2017

Allegri y Dybala hacen lo que quieren

Teníamos el aviso. Sabíamos cómo se estaban comportando Juventus y Barcelona. Los italianos, fiables, son impecables en casa y los catalanes, más inestables que nunca con Luis Enrique, ya han resbalado en grandes escenarios. Ambas cosas se evidenciaron y los de Allegri escribieron el discurso del partido. Lo hicieron desde lo posicional hasta lo estructural, desde la altura del bloque hasta el sistema de juego. Este carácter racional y calculador, alejado del más emotivo del PSG, hace que el 3-0 sea un listón difícil de saltar por el Barcelona en el Camp Nou.

jueves, 9 de marzo de 2017

Resurrección en el Camp Nou

En el descanso la remontada estaba cerca. 2-0. Era el momento, uno de ellos, que había predicho con acierto Luis Enrique. Era imposible asegurar si el Barcelona iba a ser capaz de remontar lo que nadie había remontado nunca en Europa, un 4-0. Pero sí se podía afirmar que asomaba del mejor modo posible para intentarlo. En el Camp Nou no tenían que creer, creían. Creían tras el estimulante 5-0 al Celta. Ese partido fue la última fase de una rehabilitación que comenzó tras el Leganés. Un Barça que tenía que pasar un luto, que dijo Luis Enrique, y que fue superando el duelo, que diría Simeone. Sumó victorias mientras reconstituía cuerpo (3-4-3) y mente.

viernes, 11 de noviembre de 2016

El miedo y los puntos

Argentina está a un solo punto de la clasificación directa y quedan 21 por disputar. Y sin embargo se respira pesimismo, miedo. El bloqueo que sufre la selección la descompone. La vemos disfuncional en lo colectivo y amilanada en lo individual. Ni Messi es reconocible. En Belo Horizonte era la esperanza y acabó disuelto en un grupo transparente. La costa queda cerca, pero cualquier orilla parece inalcanzable si no se sabe nadar. Y la albiceleste no sabe. Sus movimientos parecen aleatorios, tan instintivos como inadecuados. Bracea con agonía. Ante Brasil tragó agua. Tose y se angustia. No es novedad.

Argentina llegaba tras perder ante Paraguay en Córdoba (0-1) y replicó las mismas carencias: un equipo atascado y perdido sin capacidad de creación. Aquella noche acabó el partido con un único medio, Mascherano, y 5 atacantes. Un desequilibrio desesperado. La táctica manda mensajes que afectan al ánimo. Sin ideas, solo queda un empuje que acaba siendo barullo y poco más. Tras aquella deforestación, Bauza reforzó el mediocampo ante Brasil. Pero dio igual. El juego con Enzo o Biglia fue tan plano como lo fue con Banega. Es una señal terrible. Al equipo le falta ser un grupo cohesionado con una organización solvente. La Brasil de Tite, que va de victoria en victoria, sí lo es. El 2-0 al descanso se explicaba así. Unos habían explotado sus virtudes y otros habían penado sus carencias.

La segunda parte hizo más dolorosa la impotencia de Argentina. Llegó el 3-0 y suerte tuvo de que la cuenta se quedara ahí. El equipo ya estaba roto, hecho un guiñapo. Apenas Di María sí dio unas pinceladas. Mientras, Messi andaba perdido, cansado de no jugar. Tiene que liderar a Argentina pero en realidad la carga. Y ambas partes, grupo y líder, salen perjudicadas en una mezcla de desorientación y frustración. Se respira pesimismo, miedo. Y sin embargo Argentina está a un solo punto de la clasificación directa y quedan 21 por disputar.

"La derrota es durísima. No pensábamos terminar 3-0. Pensábamos en un partido parejo, peleado en la mitad de la cancha. En el primer tiempo tuvimos juego y llegamos tres veces, pero en el segundo nos costó muchísimo. El partido se quiebra para mí en el 2-0. Ahí tuve que arriesgar y Zabaleta quedó muy solo (entró Agüero por Enzo Pérez), a Brasil se le quedaron muchos espacios. Estamos con fuerza, sabemos que la clasificación depende de nosotros". 
Edgardo Bauza en Rueda de Prensa

"Tengo bronca por el resultado y por el partido. Hasta el 1-0 estábamos bien parados, no pasaba nada. Después de eso nos costó muchísimo y el segundo nos terminó de liquidar. Nos desordenamos, nos empezamos a desesperar. Le dejamos muchos espacios a Brasil cuando sabíamos que no lo teníamos que hacer. Cuando nos golpean nos cuesta reaccionar. Hay que pensar en Colombia siendo conscientes de que hay que cambiar muchísimo para que esta situación cambie. Para el martes hay que trabajar sobre todo la cabeza. Hay que pensar en positivo y en cambiar esta situación de mierda que estamos viviendo".
Leo Messi en Zona Mixta

jueves, 18 de agosto de 2016

Los laterales mutan

En el fútbol moderno, parece que los especialistas empiezan a escasear. La multitarea, dentro y fuera del fútbol, cada vez se impone más. Los delanteros deben marcar, pero también generar juego. Los porteros parar, pero que sepan jugar con los pies... Los laterales no son una excepción. No solo deben ser buenos en su tarea defensiva, resultando competentes en el uno contra uno o, siempre atentos, evitando ser sorprendidos y superados a su espalda. También deben ser un recurso ofensivo más, lo que implica criterio para doblar en ataque y toque para centrar con precisión.

Sin embargo, llega un momento en el que los laterales no se multiplican, sino que mutan. Eso incide en el colectivo. Una muestra de ello la vimos en menos de 24 horas. El viernes debutó el PSG en la Ligue 1 y el sábado hizo lo propio el Manchester City en la Premier League. Ambos equipos dejaron detalles tácticos interesantes, con incidencia. Precisamente, este hecho lo protagonizan dos técnicos acostumbrados a redefinir y expandir el papel del lateral.

El PSG de Emery: los laterales como extremos
La relación de Emery con el puesto de lateral no es nueva. En el Valencia tuvo el olfato para convertir a Jordi Alba en un lateral zurdo con recorrido, protagonizando junto con Mathieu la banda izquierda valencianista. Y en el Sevilla redescubrió un nuevo Aleix Vidal, lo que le ha valido al jugador para ser actual integrante del Barcelona como lateral derecho. Más recientemente, también en el Sevilla, vimos a unos laterales muy profundos y la doble lateralidad (Mariano-Coke) ya vista en Valencia.

Esa sensibilidad especial para los laterales, para descubrirlos, doblarlos y, en definitiva, explotarlos de modo productivo, tiene un nuevo capítulo en París. La declaración de intenciones llegó pronto. Los protagonistas en el segundo amistoso de la pretemporada fueron Aurier y Kurzawa, autores de los goles en el 1-3 ante el Inter de Milán. Y en el primer título en juego, la Supercopa francesa, Kurzawa se hizo muy presente en el juego de su equipo, logrando además una asistencia y un gol.

El inicio liguero fue otra muestra más. Ante el Bastia, los laterales se convertían en auténticos extremos. Así, Lucas Moura y Di María jugaban en posiciones interiores (primera imagen). Con la calidad para filtrar pases del argentino, tenerle en la mediapunta siempre es un peligro efectivo al más mínimo desmarque. Y precisamente así llegó el gol, con uno de sus grandes pases. La acción es clarificadora (segunda imagen). Aurier y Kurzawa están cerca del área, la atacan. De hecho, será Kurzawa, acompañando la acción posterior de Jesé, el que acabe marcando el gol de la victoria. Solo la vocación y función dada a los laterales le permitió estar ahí. El primer gol liguero era pura consecuencia. 
















El Manchester City de Guardiola: los laterales como interiores
Si en el caso del PSG veíamos cómo los extremos se metían al interior y las bandas quedaban para unos laterales muy ofensivos, en el Manchester City de Guardiola son los laterales los que refuerzan el juego interior. Ante el Sunderland, Clichy y Sagna se metían por dentro en fase ofensiva, con Fernandinho en el eje. Los laterales encontraban a Silva y a De Bruyne, o estos encontraban a los laterales, para tratar de generar líneas de pase. El 4-1-4-1 teórico se transformaba, pues, rápidamente.

La relación de Pep con los laterales también tiene precedentes bien conocidos. Ya se vio en el Barcelona con Dani Alves, favorecido por sus aptitudes propias para ser un centrocampista más. Ya en el Bayern, el primer movimiento llegó con Lahm, convertido en mediocentro ante la curiosa mirada de todos. Posteriormente, la polivalencia de Alaba también le llevó a ocupar situaciones interiores. Ese mismo mecanismo se ha visto en el Manchester City tanto en su estreno liguero como en el partido de Champions ante el Steaua de Bucarest. Y con dos parejas de laterales distintas (Clichy-Sagna y Kolarov-Zabaleta).

Esa plasticidad táctica se desarrolla con claridad, y deja ver la mano de Guardiola en el equipo desde el primer momento. Los laterales se vuelven interiores, el mediocentro (Fernandinho hasta ahora) respalda a los centrales y los extremos (Douglas Costa y Coman en el Bayern) aportan amplitud y desborde.